A la morgue de Bello Monte ingresaron 32 cadáveres entre el viernes y el domingo
La esposa de uno de los fallecidos este fin de semana confía sólo en la justicia divina (Fernando Sánchez)
Los homicidios múltiples tiñeron el fin de semana y el inicio de ésta. Ayer, a mediodía, el enfrentamiento entre dos bandas dejó tres fallecidos en el barrio Unión, Petare. Luis Gerardo Quinchoa, de 23 años, recibió un disparo en el costado izquierdo. Su cuerpo llegó sin vida al hospital Domingo Luciani. Las demás víctimas, Charly Jesús Vargas Guerra, de 21 años y otra no identificada, murieron al instante y quedaron en la vía pública hasta las 5 dela tarde, cuando los funcionarios forenses se presentaron a realizar el levantamiento.
El domingo, a las 10 de la noche, Dimas Moreno, de 20 años, y Edwin Zamora, de 19, salieron de emergencia en una moto a abrirle paso al vehículo en el que viajaba una parturienta a quien le urgía llegar al hospital. Dimas trabajaba en el blindaje de autos y Edwin era cadete del instituto de la PM en El Junquito. Ambos vivían en el barrio San Blas, en Petare y se dirigían al centro asistencial de El Llanito.
Murieron baleados a las 11 de la noche a 200 metros del hospital, cuando ya habían encaminado a su vecina que iba a dar a luz. A las doce, los cadáveres ya estaban en la morgue.
"Mi hijo era casero. Ese mismo día estuvo temprano en mi casa y hasta se puso a cocinar. No andaba en malos pasos", aseguró Ana Subero, madre de Dimas Moreno. Ninguno de los dos presentó muestras de robo.
A las 6 de la mañana del domingo hallaron el cadáver de Rafael Bertel, de 49 años, frente a su casa en el barrio San Blas, en Petare. Tenía el rostro desfigurado, lo golpearon salvajemente con un tubo hasta matarlo.
Según declaraciones de su esposa, Sandra Morelos, la víctima se encontraba en el cumpleaños de su sobrina, en una casa ubicada a cinco cuadras de la propia.
"Yo no lo acompañé porque me sentía mal. A las 4 de la mañana tuve una corazonada y fui a buscarlo, pero él me dijo que me quedara tranquila, que él estaba bien y yo me devolví confiada", contó la esposa, quien aseguró que la víctima evitaba las peleas con los vecinos, aunque "le tenían mucha envidia, porque le iba bien en el trabajo".
Morelos lamentó que les restaban apenas 15 días para mudarse a El Junquito: "En el San Blas ya no se podía vivir por la inseguridad. A las autoridades no les pido nada, lo único que quiero es a mi marido de vuelta y ellos no me lo pueden dar, el hampa destruyó a mi familia", aseguró.
A las 7 de la mañana del domingo, el cuerpo del albañil Ramón Sulbarán, de 33 años, yacía sin vida frente a una licorería cerca de su casa en el sector Arrecife, en Catia La Mar. Murió desangrado por una herida que le causó un trozo de botella que le clavaron en el cuello.
Sus familiares aseguran que era querido por todos los vecinos y exigen justicia a los cuerpos de seguridad. El cadáver fue el número 32 que ingresó a la morgue de Bello Monte el fin de semana.
Maye Albornoz
EL UNIVERSAL
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