Uno de los casos fue en El Junquito y el otro en Los Magallanes de Catia
El primero de los funcionarios de la Policía Metropolitana asesinado esta semana fue Wilson Leonardo Molina Pabón, de 24 años (Fernando Sánchez/archivo)
El sábado, en dos hechos distintos, dos funcionarios de la Policía Metropolitana, con sus respectivas esposas, murieron a tiros. Según da cuenta la policía científica, la semana, con estos nuevos casos, cierró con tres bajas en las filas de ese cuerpo de seguridad.
Este sábado, los primeros en ser localizados fueron Wiliams José Torres, de 44 años y su pareja Maigualida Monasterios, de 39 años. Funcionarios de la Guardia Nacional ubicaron los cuerpos. Ellos llegaron al lugar guiados por el llanto de la bebita de 10 meses que había sido abandonada por los maleantes luego de asesinar a sus padres. La colocaron en el terreno baldío, pero cerca de la vía.
Según establecen las autoridades, el agente de la Policía Metropolitana, quien estaba franco de servicio, junto a su esposa y la bebé, llegaron, el sábado, al terreno que recién habían comprado, que está ubicado en el kilómetro siete de El Junquito, en la urbanización Lomas de España, muy cerca de una invasión.
Presumen que cuando ambos se bajaron del carro -un Toyota Araya de color azul y placas XXV-545-, a eso de las 5:35 de la tarde, fueron interceptados por un grupo de maleantes del sector La Invasión. Según manejan fuentes de la PM, se trata de un grupo que llegó desde Carapita a esa zona de El Junquito, escondiéndose de rivales.
Estos jóvenes, presuntamente, atacaron a la familia, para quitarle el arma de reglamento al efectivo. no les robaron nada ma´s.
A Maigualida, luego de dispararle, la lanzaron por un desfiladero. Su cuerpo tuvo que ser rescatado por los Bomberos Metropolitanos. El cadáver de José quedó sobre la parcela. Este agente tenía más de 10 años en la institución. Se había retirado y reintegrado. Era agente adscrito al Centro de Coordinación Policial de El Junquito. "Esto es más de lo mismo, la inseguridad nos come", refirió un familiar. La bebita, según recordaron los deudos, está en perfecto estado de salud.
Homicidio-suicidio A las 12:30 de la medianoche del sábado, en la calle La Radio, segunda transversal de Los Magallanes de Catia, ocurrió el segundo hecho.
A esa hora, y luego de una fuerte discusión, explican fuentes policiales, el distinguido de la PM (adscrito a la Dirección de Logística), José Miguel Arráiz, de 36 años, le disparó cuatro veces a su esposa, Yosmar del Valle Manzanilla, de 32 años.
Después de dispararle tres veces por la espalda, la remató con un tiro en la cabeza. Luego, y con la misma arma, se disparó directo a la cabeza. Ambos quedaron en la sala de la casa.
Dos de los cuatro hijos de Yosmar, los menores, estaban en la casa. Ellos escucharon todo, según da cuenta la versión de la policía. Se conoció que la pareja tenía problemas serios. Esa mañana, Yosmar le mandó un mensaje de texto a José Miguel en el que le decía que se quería divorciar. Los funcionarios presumen que ése pudo ser el detonante de la furia del policía.
Pero el primer PM en morir esta semana fue Wilson Molina Pabón, de 24 años. Este agente fue asesinado en Las Minas de Baruta el miércoles muy temprano, cuando salía de su casa.
Este sábado, los primeros en ser localizados fueron Wiliams José Torres, de 44 años y su pareja Maigualida Monasterios, de 39 años. Funcionarios de la Guardia Nacional ubicaron los cuerpos. Ellos llegaron al lugar guiados por el llanto de la bebita de 10 meses que había sido abandonada por los maleantes luego de asesinar a sus padres. La colocaron en el terreno baldío, pero cerca de la vía.
Según establecen las autoridades, el agente de la Policía Metropolitana, quien estaba franco de servicio, junto a su esposa y la bebé, llegaron, el sábado, al terreno que recién habían comprado, que está ubicado en el kilómetro siete de El Junquito, en la urbanización Lomas de España, muy cerca de una invasión.
Presumen que cuando ambos se bajaron del carro -un Toyota Araya de color azul y placas XXV-545-, a eso de las 5:35 de la tarde, fueron interceptados por un grupo de maleantes del sector La Invasión. Según manejan fuentes de la PM, se trata de un grupo que llegó desde Carapita a esa zona de El Junquito, escondiéndose de rivales.
Estos jóvenes, presuntamente, atacaron a la familia, para quitarle el arma de reglamento al efectivo. no les robaron nada ma´s.
A Maigualida, luego de dispararle, la lanzaron por un desfiladero. Su cuerpo tuvo que ser rescatado por los Bomberos Metropolitanos. El cadáver de José quedó sobre la parcela. Este agente tenía más de 10 años en la institución. Se había retirado y reintegrado. Era agente adscrito al Centro de Coordinación Policial de El Junquito. "Esto es más de lo mismo, la inseguridad nos come", refirió un familiar. La bebita, según recordaron los deudos, está en perfecto estado de salud.
Homicidio-suicidio A las 12:30 de la medianoche del sábado, en la calle La Radio, segunda transversal de Los Magallanes de Catia, ocurrió el segundo hecho.
A esa hora, y luego de una fuerte discusión, explican fuentes policiales, el distinguido de la PM (adscrito a la Dirección de Logística), José Miguel Arráiz, de 36 años, le disparó cuatro veces a su esposa, Yosmar del Valle Manzanilla, de 32 años.
Después de dispararle tres veces por la espalda, la remató con un tiro en la cabeza. Luego, y con la misma arma, se disparó directo a la cabeza. Ambos quedaron en la sala de la casa.
Dos de los cuatro hijos de Yosmar, los menores, estaban en la casa. Ellos escucharon todo, según da cuenta la versión de la policía. Se conoció que la pareja tenía problemas serios. Esa mañana, Yosmar le mandó un mensaje de texto a José Miguel en el que le decía que se quería divorciar. Los funcionarios presumen que ése pudo ser el detonante de la furia del policía.
Pero el primer PM en morir esta semana fue Wilson Molina Pabón, de 24 años. Este agente fue asesinado en Las Minas de Baruta el miércoles muy temprano, cuando salía de su casa.
María Isoliett Iglesias
EL UNIVERSAL
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