miércoles, 18 de febrero de 2009

ARGENTINA. Detuvieron a la pareja que mató al policía Garrido


Se trata de Néstor Luque y Débora Acuña, que fueron arrestados en la localidad bonaerense de Pablo Podestá. Están acusados del homicidio del teniente Aldo Roberto Garrido, cometido ayer durante un robo a un comercio. El caso consternó a los vecinos.


Una pareja fue detenida en la pasada medianoche en la localidad bonaerense de Pablo Podestá acusada del homicidio del teniente de la Policía Bonaerense Aldo Garrido, cometido ayer durante un asalto a un comercio de San Isidro, informaron hoy fuentes policiales.

Se trata de Néstor Luque y Débora Acuña, ambos de 29 años, a quienes les secuestraron dos armas, un revólver calibre 32 y la pistola reglamentaria de 9 milímetros que le sustrajeron al policía asesinado.

Las detenciones fueron efectuadas en una vivienda situada en Benito Pérez Galdós al 7800, en Pablo Podestá, partido de Tres de Febrero, donde estaba la pareja con un niño de cinco años.

Las fuentes policiales informaron que Luque tiene antecedentes de otros delitos y hacía poco había salido de la cárcel.

Los investigadores tenían a Luque bajo sospecha y estaban vigilando los movimientos en su entorno cuando detectaron que la pareja se hizo llevar en remís algunos bolsos a la casa de la calle Benito Pérez Galdós, donde fue descubierta.

La vivienda está en jurisdicción de la comisaría 5º de Tres de Febrero.

El teniente Aldo Roberto Garrido, de 61 años, muy querido por los vecinos que cuidaba, perdió la vida ayer asesinado de cuatro balazos cuando sorprendió a un hombre y una mujer que asaltaban un negocio de San Isidro, a una cuadra de los tribunales locales.

El policía, que llevaba 31 años de actividad, fue ascendido post morten a capitán por el ministro bonaerense de Seguridad, Carlos Stornelli.

Nacido en Tucumán en 1947, soltero y sin hijos, Garrido estaba en edad de jubilarse, pero el lunes le habían comunicado que seguiría unos meses más en actividad. Garrido estaba desde hace años apostado en la zona comercial sanisidrense, donde era conocido y admirado.

Al enterarse del crimen, vecinos de la zona salieron conmocionados a la calle a repartir cintas negras en señal de luto, comerciantes bajaron las persianas de sus negocios y colocaron ofrendas florales y mensajes en homenaje a Garrido, a quien calificaron como "héroe", "ángel" y "ejemplo de vida".

Horas después una multitud desbordó la Catedral de San Isidro, donde se oficio una misa en memoria de Garrido que culminó con un cerrado y emotivo aplauso.

El asalto sucedió el martes poco después de las 9 en el local de la firma Kevingston, en Chacabuco 361, a unos 100 metros de los tribunales de San Isidro.

Según las fuentes, en su recorrida habitual por la manzana, Garrido advirtió una situación extraña en el local y decidió entrar para ver si le había sucedido algo a la empleada.

Pero, una vez en el interior, el teniente fue sorprendido por un delincuente que lo redujo, lo golpeó, le quitó su pistola reglamentaria y lo ejecutó a balazos.

El jefe de la Policía Bonaerense, superintendente Daniel Salcedo, precisó que, según la autopsia, a Garrido "le efectuaron cuatro disparos con dos armas, una de las cuales puede que sea la suya", lo que no quedó fehacientemente corroborado debido a que se la llevaron los asaltantes.

"Uno de los disparos, apoyado en el centro de la espalda, fue el mortal que le perforó el corazón y la aorta", precisó el jefe policial.

El juez penal de San Isidro Luis Cayuela contó a la prensa que conocía a Garrido desde hacía más de 30 años, ya que custodiaba la zona, y recordó que el lunes mismo él le comunicó que seguiría en actividad un tiempo más y que no lo jubilarían aún, pese a que estaba en edad.

"El era policía de alma", aseguró el magistrado sumamente conmovido.

El ministro nacional de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Aníbal Fernández, dijo que el crimen lo impactó "de la peor manera" y señaló que "todos los días hay algo para hacer respecto de la seguridad".

"La muerte no tiene explicación. Me puedo acostumbrar a un montón de cosas pero me impacta de la peor manera. Salió de su casa esta mañana a trabajar en algo que él creía y vuelve a su casa en estos términos. No tiene explicación", expresó el funcionario.

Salcedo calificó como "brutal, salvaje y cobarde" el asesinato del teniente Garrido, a quien dijo conocer personalmente.

"El tiro que lo mató se lo dieron en el medio de la espalda y eso es imperdonable desde todo punto de vista, ético, moral, desde el punto de vista legal, por lo que no vamos a parar hasta dar con los autores de este hecho", prometió.

"Hoy nos toca honrar la memoria de Garrido, tomar su ejemplo y se lo digo a todos los hombres de la fuerza. Hay muchos hombres como Garrido en la Policía de la Provincia de Buenos Aires, pero hoy se ha perdido muchísimo", afirmó.

"Esto nos afecta muchísimo, la gente de San Isidro lo quería mucho a Garrido, yo lo conocía, era un hombre impecable, un héroe y esto fue un asesinato cobarde", expresó el jefe policial, quien consideró que los delincuentes demostraron "desprecio por la vida".

El obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, manifestó que "Garrido es un hombre muy querido en San Isidro, un hombre con un gran espíritu servicial y, mucho más que un hombre de seguridad, un vecino más que trabajaba en la seguridad y se preocupaba por todos los vecinos".

Telam

Fuente: Diariohoy.

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