Según Policaracas fueron seis maleantes los que actuaron, pero apresaron a cuatro
En el piso de la panadería aún se veían los restos de sangre que quedaron cuando levantaron a Jesús y lo llevaron hasta la Clínica Loira (Cheo Pacheco)
El último impulso que tuvo Jesús Salvador Arias Marianni, de 52 años, fue proteger a su nieta de dos años. Cuando se la bajó de los hombros, frente a los maleantes que estaban en la puerta de su panadería, en Montalbán, e intentó cubrirla, uno de los sujetos lo apuntó directamente a la cabeza y le disparó.
Luego los seis hampones huyeron. Dos lo hicieron a pie y los otros repartidos en dos motos. A las 5:15 de la tarde del lunes, en la avenida Teherán de Montalbán, justo en la cuadra que da acceso hacia el sector Las Barracas de La Vega, un grupo de funcionarios de Policaracas que por casualidad transitaba por la zona, logró detener a cuatro de los seis hampones, pues de frente se toparon con el homicidio. Ellos quedaron identificados como Luis Maikel Osorio (21), un adolescente de 16 años, Simón Luis Flores (19) y Ednier Eliécer Rodríguez (18).
Los efectivos de Policaracas presumen que los dos que huyeron pudieron llevarse el arma homicida, pues ninguno de los cuatro capturados la tenía.
Versiones encontradas
Las versiones en torno al hecho son varias. Hay quienes dicen que todo fue en el marco de un asalto. De hecho, así figura en el informe levantado por los funcionarios del Cicpc que adelantan el caso. Pero con una salvedad, no se llevaron nada de la panadería, a pesar de explicar extraoficialmente que los maleantes salían cuando Jesús llegaba. Otra versión, la de un comerciante de la zona, que por miedo prefirió reservarse su identidad, indicó que esos maleantes no entraron a robar. Al parecer, merodeaban por la zona esperando a que Jesús, como todas las tardes, llegara con su nieta, para interceptarlo. Y es que creen que pudo ser una retaliación porque la semana pasada ese mismo grupo robó en la panadería y Jesús salió, con un grupo de policías tras ellos y lograron capturar a uno.
La esposa de Jesús, según dijo este comerciante vecino, estaba en la parte de los talleres de la panadería revisando el presupuesto del próximo enrejado que le harían a la panadería, pues la inseguridad los azota a diario. Otra de las versiones da cuenta que la propia esposa le dijo a Jesús que no entrara con la niña, pues estaban robando. Pero el aviso llegó cuando estaban en la puerta y los maleantes saliendo.
Los asaltos en la zona son muy frecuentes, tanto que los comerciantes decidieron cerrar a las 5:00 p.m. por miedo. El único que trabajaba hasta más tarde siempre era Jesús en su panadería Yari Alfred. Lo habían asaltado varias veces en las últimas tres semanas, unos tres asaltos en total. Y por eso había contratado vigilancia privada. Los hombres llegaban a las 6:00 p.m. y se quedaban hasta que cerraba. Pero había dejado de trabajar los domingos y los sábados cerraba temprano pues la delincuencia lo azotaba, gracias a la precaria vigilancia policial.
Jesús era oriundo de Maturín, estado Monagas. Hacía 36 años había llegado a Caracas a probar suerte. "Desde siempre fue muy luchador. Tenía cuatro hijos, todos mayores", dijo su hermana Iris Marianni, mientras esperaba a que le entregaran el cuerpo de su hermano para llevárselo a Maturín.
Luego los seis hampones huyeron. Dos lo hicieron a pie y los otros repartidos en dos motos. A las 5:15 de la tarde del lunes, en la avenida Teherán de Montalbán, justo en la cuadra que da acceso hacia el sector Las Barracas de La Vega, un grupo de funcionarios de Policaracas que por casualidad transitaba por la zona, logró detener a cuatro de los seis hampones, pues de frente se toparon con el homicidio. Ellos quedaron identificados como Luis Maikel Osorio (21), un adolescente de 16 años, Simón Luis Flores (19) y Ednier Eliécer Rodríguez (18).
Los efectivos de Policaracas presumen que los dos que huyeron pudieron llevarse el arma homicida, pues ninguno de los cuatro capturados la tenía.
Versiones encontradas
Las versiones en torno al hecho son varias. Hay quienes dicen que todo fue en el marco de un asalto. De hecho, así figura en el informe levantado por los funcionarios del Cicpc que adelantan el caso. Pero con una salvedad, no se llevaron nada de la panadería, a pesar de explicar extraoficialmente que los maleantes salían cuando Jesús llegaba. Otra versión, la de un comerciante de la zona, que por miedo prefirió reservarse su identidad, indicó que esos maleantes no entraron a robar. Al parecer, merodeaban por la zona esperando a que Jesús, como todas las tardes, llegara con su nieta, para interceptarlo. Y es que creen que pudo ser una retaliación porque la semana pasada ese mismo grupo robó en la panadería y Jesús salió, con un grupo de policías tras ellos y lograron capturar a uno.
La esposa de Jesús, según dijo este comerciante vecino, estaba en la parte de los talleres de la panadería revisando el presupuesto del próximo enrejado que le harían a la panadería, pues la inseguridad los azota a diario. Otra de las versiones da cuenta que la propia esposa le dijo a Jesús que no entrara con la niña, pues estaban robando. Pero el aviso llegó cuando estaban en la puerta y los maleantes saliendo.
Los asaltos en la zona son muy frecuentes, tanto que los comerciantes decidieron cerrar a las 5:00 p.m. por miedo. El único que trabajaba hasta más tarde siempre era Jesús en su panadería Yari Alfred. Lo habían asaltado varias veces en las últimas tres semanas, unos tres asaltos en total. Y por eso había contratado vigilancia privada. Los hombres llegaban a las 6:00 p.m. y se quedaban hasta que cerraba. Pero había dejado de trabajar los domingos y los sábados cerraba temprano pues la delincuencia lo azotaba, gracias a la precaria vigilancia policial.
Jesús era oriundo de Maturín, estado Monagas. Hacía 36 años había llegado a Caracas a probar suerte. "Desde siempre fue muy luchador. Tenía cuatro hijos, todos mayores", dijo su hermana Iris Marianni, mientras esperaba a que le entregaran el cuerpo de su hermano para llevárselo a Maturín.
María Isoliett Iglesias
EL UNIVERSAL
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