120 caraqueños cayeron en 2009 en línea de fuego, y 362 quedaron heridos
El ruido seco de las detonaciones comenzó de pronto. Fue tan rápido, que a nadie le dio tiempo de guarecerse. Por eso, inocentes dentro de sus propias casas, ese día, cayeron y hasta perdieron la vida.
En la sala de su vivienda, se desvaneció Ramón Arteaga, de 38 años, el sábado 27 de junio a las 12:30 del mediodía, cuando las dos bandas rivales comenzaron, de pronto, a dirimir sus diferencias. Una bala perdida entró a su casa, lo alcanzó en la clavícula y se desangró. Desde su casa -ubicada en el sector Los Pinos del barrio Las Mayas- lo llevaron hasta el Hospital Periférico de Coche, donde murió. Ese día en el barrio se celebraría una primera comunión y la fiesta se tuvo que suspender, pues al parecer hubo heridos leves tras el hecho.
Como Ramón Arteaga, desde enero hasta junio de 2009 murieron en la capital 120 personas víctimas de balas perdidas y otras 362 resultaron heridas. Eso según la Dirección de Estadísticas del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas. De acuerdo a los cálculos de los que allí trabajan corresponde al 8% del total de homicidios ocurridos en la ciudad, que hasta el 30 junio fueron 1.442. En 2008, esa dependencia del Cicpc registró, para el mismo período, 93 homicidios y 269 lesionados.
Según explicó un funcionario de Cicpc que prefirió mantener su identidad en reserva, dentro de la propia institución estiman que el aumento de muertes por balas perdidas corresponde al incremento del índice de violencia en la calle. "Ahora es muy común ver a cualquiera armado, el problema de las armas es muy grave& Ya los malandros no tienen vergüenza, ni siquiera de disparar al aire en las autopistas cuando van en un cortejo fúnebre a cualquier hora del día. Tampoco buscan, como antes, dirimir sus diferencias en las noches o en lugares apartados, lo hacen en cualquier lugar y delante de todos".
El efectivo además refirió que la bala perdida no es un concepto jurídico. A nivel policial, la víctima por bala perdida es definida como "la persona que no tiene ninguna participación en un suceso donde se involucran armas de fuego y sin embargo es alcanzada por un proyectil, resultando muerta o herida".
Alcance de las armas Las pistolas marca Glock o Beretta, nueve milímetros, son, según explicó la fuente policial, las más usadas por los maleantes en los sitios populares de Caracas. Esas, dijo el experto en tiro, son las que "tienen una distancia efectiva entre 50 y 200 metros. Es en esa trayectoria en la que el proyectil acaba con todo lo que consigue a su paso", explicó. Es en esa distancia en la que está en riesgo cualquier ciudadano que no esté involucrado en un tiroteo, pero que se encuentre en las inmediaciones.
Cuando un proyectil es disparado en línea recta hacia arriba, "dependiendo del arma y la munición utilizada, la bala disparada sale del cañón con una velocidad aproximada de 1.080 Km/h& Al devolverse al punto de partida, lo hace con la misma velocidad de inicio, por eso son tan graves las lesiones por balas perdidas".
Daño psicológico La psicóloga clínica Adriana Gioni explicó que tanto los familiares que pierden a un ser querido víctima de balas perdidas o los que quedan lesionados pero sobreviven, deben ser tratados psicológicamente.
"Las lesiones por armas de fuego son eventos extraordinarios rápidos y dramáticos, que perturban la vida cotidiana de quien lo recibe, por eso originan consecuencias negativas como pérdida de vidas humanas, lesiones físicas o daño moral que provocan sufrimiento. Las consecuencias psicológicas suelen permanecer en muchos de los casos como huellas permanentes en la mente de quien lo vivió".
Por eso, ella recomienda a las víctimas tratamiento psicológico inmediato. "Las consecuencias psicológicas pueden aparecer de forma inmediata (estrés agudo) o presentarse algún tiempo después (estrés postraumático) y limitan de manera objetiva el funcionamiento posterior de la persona& En la medida de que el apoyo emocional y atención psicológica se realice lo más pronto posible, los síntomas que aparecen pueden resolverse, o mejorarse", concluyó.
EL UNIVERSAL
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