lunes, 2 de marzo de 2009

VENEZUELA. Tres jóvenes fueron masacrados en el barrio La Charneca de San Agustín

"El hampa mató a mi tesoro y dejó un hueco en mi alma"

La señora Olga Gudiño lo obtiene consuelo tras el asesinato de su menor hija en San Agustín (Fernando Sánchez)

Olga Gudiño creyó haber cancelado con sangre a la delincuencia el impuesto al que los moradores de San Agustín del Sur deben someterse para sobrevivir en uno de los barrios más inseguros de la capital, pero a primeras horas del domingo la más pequeña de sus hijas se unió al panteón que la desventura les ha reservado.

Frente a su casa, ubicada en la cuarta calle Arévalo González de La Charneca, se congregaron sus vecinos para tratar de consolarla y repudiar la muerte de otros dos jóvenes. Cerca de las 3:30 de la madrugada llegó un grupo conformado por unos quince delincuentes, en su mayoría menores de edad, y comenzó a disparar contra los que estaban presentes en una fiesta.

En el callejón quedaron tendidas las victimas. Maylen Carolina Pacheco Gudiño, de 18 años de edad, cayó muerta frente a las puertas de su vivienda. "No puedo más. El hampa mató a mi tesoro y dejó un hueco en mi alma. Esas ratas se llevaron a mi chiquita. Aquí no hay gobierno", dijo la pesarosa mujer mientras sus parientes la cargaban en brazos.

Recordó que el 16 de mayo de 2006 fue asesinado el estudiante Edwin Ramón Gómez Gudiño, también de 18 años, a pocos metros de la casa. Unos delincuentes intentaron despojarlo de unos zapatos. El 29 de diciembre pasado le dispararon al colector José Andrés Hernández Gudiño, de 29 años de edad. El trabajador agonizó durante ocho días en el Hospital Clínico. Dejó de existir el 5 de enero.

"Esto aquí es sálvense quien pueda. A mi niña me la arrancaron. Le faltaban tres meses para graduarse de bachiller y esos otros dos muchachos que mataron en la calle dejan a cuatro niños huérfanos. Que venga la gente del Gobierno para acá para que vean al diablo pasar trabajo", señaló la señora Gudiño cuando acariciaba el álbum de fotografías de su pequeña.

En las escaleras fueron asesinados también Miguel José Carrero Marín, de 29 años, quien laboraba como mensajero en la Guardia Nacional, y Pedro José Toro, de 29 años. Otras dos personas que resultaron heridas fueron trasladadas al Hospital Clínico Universitario.

Decenas de conchas de proyectiles esparcidas en los callejones evidenciaban la matanza. Los lugareños señalan como responsables de la masacre a una agrupación de antisociales conocida como "Los Globeros", que habita en los farallones de Hornos de Cal, Marín y Barrio Ajuro, herederos de la banda del "Autobús Loco". Exigen a las autoridades capturar y castigar a los responsables o amenazan con trancar la autopista Francisco Fajardo porque, a su juicio, mataron a "pura gente sana".

Dijeron que a las dos de la mañana del domingo se escucharon las detonaciones y comenzaron a preocuparse. Nadie se atrevía a salir a la calle para auxiliar a los heridos.

Fin de semana violento Los cadáveres tuvieron que ser bajados por las escalinatas menos expeditas porque los funcionarios del Cicpc temían ser atacados.

A los familiares les dijeron que debían ser pacientes, pues la morgue estaba abarrotada. Desde la noche del viernes a la mañana del sábado hubo 19 cr´imenes y desde la mañana del sábado al amanecer del domingo otros 21 homicidios. La mañana del domingo amanecieron diez muertos en la vía pública.


Gustavo Rodríguez
EL UNIVERSAL

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