Las nuevas bandas eligen por azar a sus víctimas y luego determinan su "valor"
Los detectives de la subdelegación El Llanito del Cicpc sospechan que los asesinos del estudiante universitario Andrés Eduardo Teixeira habrían sido secuestradores express cuyo centro de operaciones está ubicado en el sector de Turumo del estado Miranda.
Las características del hecho les permiten trenzar esta hipótesis como la más consolidada, pues los criminales actuaron con el clásico modus operandi de los llamados "pescadores".
El joven de 21 años de edad fue interceptado en el estacionamiento del centro comercial Macaracuay Plaza cuando abandonaba una discoteca acompañado por dos amigos.
Los investigadores de la División Antiextorsión y Secuestros consideran que 95% de los secuestros instantáneos arrancan con el robo de automóviles del año, aunque en ello existe una alta dosis de azar. El análisis de la casuística criminal indica que la mayoría de los eventos relacionados con secuestros express se generan en el este de la ciudad, donde se encuentra el segmento de la población con mayores recursos para adquirir vehículos de data reciente.
Los detectives consideran atípico que los secuestradores express se decidan someter a conductores de autos con avanzado kilometraje. El universitario asesinado en Macaracuay tripulaba un vehículo Chevrolet Aveo.
El pasado año la policía criminalística tuvo referencias de 144 plagios instantáneos en la capital aunque los expertos estiman que ese delito tiene un alto subregistro, porque las víctimas se abstienen de formalizar las denuncias. Estos casos por lo general se resuelven en pocas horas. El lapso de mayor incidencia fluctúa entre las diez de la noche y dos de la madrugada. Los plagiarios para camuflarse entre sus víctimas también utilizan autos del año que adquieren con recursos provenientes de los secuestros. Poseen buena presencia y algunos incluso tienen estudios universitarios.
Se caracterizan por vestir trajes casuales y utilizar prendas de marca. Utilizan armas cortas y se muestran violentos y agresivos con la mayoría de sus víctimas aunque los agraviados, una vez liberados, aseguran que los trataron "bien" y agradecen a sus captores que no les hayan quitado la vida. Los especialistas también aseguran que por cada secuestro conocido por las autoridades otros tres dejan de ser denunciados. Con ello se colige que en Caracas se produjeron 432 secuestros instantáneos en 2008. El Cicpc sólo conoce unos tres secuestros express cada semana.
A pesar de los esfuerzos realizados por los detectives del despacho Antisecuestros los plagios continúan. En la actualidad dos arraigadas bandas de secuestradores se reparten a las víctimas de la capital. Una de las agrupaciones es conocida como la "banda de Turumo", pues opera en ese sector de la capital. La otra está conformada por delincuentes de 23 de Enero, La Pastora y la carretera vieja de Los Teques. A esta última se le conoce como "Los Invisibles".
En el último trimestre la unidad élite Antisecuestros del Cicpc atrapó a 16 secuestradores y los puso a las órdenes de los tribunales. A dos de ellos se les dio de baja durante el rescate de una empresaria en un barrio de la carretera Petare-Guarenas. Aun así los plagiarios no cesan. El 90% de los secuestros son ejecutados en horas nocturnas.
"Los Invisibles" se distinguen por mantener a los agraviados en moteles mientras negocian con sus familiares. Previamente han acudido a dispensadores automáticos de dinero.
La banda de Turumo posee otra modalidad más ortodoxa, pues ocultan a las víctimas en ranchos de la carretera Petare-Guarenas, sobre todo en un barrio conocido como "La Invasión Bolivariana". Se ha determinado que las víctimas de esta agrupación del hampa común son sometidas en alcabalas o puntos de control que establecen presuntos funcionarios policiales. Los sujetos utilizan uniformes y motocicletas para simular operativos mediante los cuales obligan a los ciudadanos a detener la marcha. Tras fungir como "pescadores" los entregan luego a otro grupo negociador.
Las características del hecho les permiten trenzar esta hipótesis como la más consolidada, pues los criminales actuaron con el clásico modus operandi de los llamados "pescadores".
El joven de 21 años de edad fue interceptado en el estacionamiento del centro comercial Macaracuay Plaza cuando abandonaba una discoteca acompañado por dos amigos.
Los investigadores de la División Antiextorsión y Secuestros consideran que 95% de los secuestros instantáneos arrancan con el robo de automóviles del año, aunque en ello existe una alta dosis de azar. El análisis de la casuística criminal indica que la mayoría de los eventos relacionados con secuestros express se generan en el este de la ciudad, donde se encuentra el segmento de la población con mayores recursos para adquirir vehículos de data reciente.
Los detectives consideran atípico que los secuestradores express se decidan someter a conductores de autos con avanzado kilometraje. El universitario asesinado en Macaracuay tripulaba un vehículo Chevrolet Aveo.
El pasado año la policía criminalística tuvo referencias de 144 plagios instantáneos en la capital aunque los expertos estiman que ese delito tiene un alto subregistro, porque las víctimas se abstienen de formalizar las denuncias. Estos casos por lo general se resuelven en pocas horas. El lapso de mayor incidencia fluctúa entre las diez de la noche y dos de la madrugada. Los plagiarios para camuflarse entre sus víctimas también utilizan autos del año que adquieren con recursos provenientes de los secuestros. Poseen buena presencia y algunos incluso tienen estudios universitarios.
Se caracterizan por vestir trajes casuales y utilizar prendas de marca. Utilizan armas cortas y se muestran violentos y agresivos con la mayoría de sus víctimas aunque los agraviados, una vez liberados, aseguran que los trataron "bien" y agradecen a sus captores que no les hayan quitado la vida. Los especialistas también aseguran que por cada secuestro conocido por las autoridades otros tres dejan de ser denunciados. Con ello se colige que en Caracas se produjeron 432 secuestros instantáneos en 2008. El Cicpc sólo conoce unos tres secuestros express cada semana.
A pesar de los esfuerzos realizados por los detectives del despacho Antisecuestros los plagios continúan. En la actualidad dos arraigadas bandas de secuestradores se reparten a las víctimas de la capital. Una de las agrupaciones es conocida como la "banda de Turumo", pues opera en ese sector de la capital. La otra está conformada por delincuentes de 23 de Enero, La Pastora y la carretera vieja de Los Teques. A esta última se le conoce como "Los Invisibles".
En el último trimestre la unidad élite Antisecuestros del Cicpc atrapó a 16 secuestradores y los puso a las órdenes de los tribunales. A dos de ellos se les dio de baja durante el rescate de una empresaria en un barrio de la carretera Petare-Guarenas. Aun así los plagiarios no cesan. El 90% de los secuestros son ejecutados en horas nocturnas.
"Los Invisibles" se distinguen por mantener a los agraviados en moteles mientras negocian con sus familiares. Previamente han acudido a dispensadores automáticos de dinero.
La banda de Turumo posee otra modalidad más ortodoxa, pues ocultan a las víctimas en ranchos de la carretera Petare-Guarenas, sobre todo en un barrio conocido como "La Invasión Bolivariana". Se ha determinado que las víctimas de esta agrupación del hampa común son sometidas en alcabalas o puntos de control que establecen presuntos funcionarios policiales. Los sujetos utilizan uniformes y motocicletas para simular operativos mediante los cuales obligan a los ciudadanos a detener la marcha. Tras fungir como "pescadores" los entregan luego a otro grupo negociador.
Gustavo Rodríguez
EL UNIVERSAL
No hay comentarios:
Publicar un comentario