Cinco personas han sido asesinadas en un año de múltiples impactos de bala
Dentro de los terrenos no existe control policial, pues son considerados "territorios sin ley", donde vale más portar un arma(Juan Camacho)
Dos muertes violentas en menos de 72 horas en el relleno sanitario de Guarenas han convertido al sector San José, adyacente al botadero, en una zona de guerra. Allí, los vecinos deben soportar a diario el sonido aterrador de los tiroteos, pues grupos de delincuentes se enfrentan con regularidad, bien sea por el control de los negocios del vertedero o para ajustar cuentas.
Richard Eduardo Martínez, de 20 años, y Héctor Irima, de 19, fueron asesinados en esa zona esta semana. El primer crimen se registró la tarde del sábado. Enemigos le dieron muerte a Martínez, luego colocaron el cuerpo en una bolsa plástica y, bajo amenaza, ordenaron a un camionero que la arrojara al botadero de Guatire.
El cadáver fue encontrado la noche del domingo por funcionarios del Cuerpo de Bomberos. Horas más tarde y en modo de venganza, indicaron policías de la zona, ultimaron a Irima. Señalaron que la banda del sector Cogollal actuó en este crimen.
A partir de ese momento, la lluvia de balas es constante. Vecinos indican que los proyectiles han caído dentro de sus viviendas, luego de traspasar techos y ventanas.
La misma historia se escribe todos los días en el basurero de Guatire. Las bandas armadas tienen el territorio marcado y no perdonan que algún extraño se acerque buscando opciones de trabajo.
A balazos son retirados del lugar. La muerte es el resultado perfecto para quien se atreve a "violar fronteras" en cualquiera de los dos rellenos sanitarios. Los terrenos han sido escenarios de enfrentamientos, donde cinco personas han perdido la vida en un año. Otras han resultado heridas en diferentes disputas.
"Combo asesino"
A finales del año pasado, un grupo armado se adentró al vertedero de Guatire. No dudaron en asesinar a dos mujeres de la zona. Al parecer buscaban a un enemigo, esposo de una de las fallecidas, pero como ellas lo defendieron recibieron lo suyo. Las víctimas, Zuleika Carolina Pineda Campos, de 21 años y María Coromoto Campos Ramos, de 43. Ambas recibieron múltiples impactos de bala. El objetivo de los maleantes era Daniel Muñoz, de 26 años. Fue alcanzado por varios proyectiles y, pese a la gravedad de salud que presentó, no falleció. Cerca de cumplirse un año del doble crimen, familiares de las caídas exigen justicia, pues meses antes habían ultimado a otro miembro de la familia, también en el vertedero.
Richard Eduardo Martínez, de 20 años, y Héctor Irima, de 19, fueron asesinados en esa zona esta semana. El primer crimen se registró la tarde del sábado. Enemigos le dieron muerte a Martínez, luego colocaron el cuerpo en una bolsa plástica y, bajo amenaza, ordenaron a un camionero que la arrojara al botadero de Guatire.
El cadáver fue encontrado la noche del domingo por funcionarios del Cuerpo de Bomberos. Horas más tarde y en modo de venganza, indicaron policías de la zona, ultimaron a Irima. Señalaron que la banda del sector Cogollal actuó en este crimen.
A partir de ese momento, la lluvia de balas es constante. Vecinos indican que los proyectiles han caído dentro de sus viviendas, luego de traspasar techos y ventanas.
La misma historia se escribe todos los días en el basurero de Guatire. Las bandas armadas tienen el territorio marcado y no perdonan que algún extraño se acerque buscando opciones de trabajo.
A balazos son retirados del lugar. La muerte es el resultado perfecto para quien se atreve a "violar fronteras" en cualquiera de los dos rellenos sanitarios. Los terrenos han sido escenarios de enfrentamientos, donde cinco personas han perdido la vida en un año. Otras han resultado heridas en diferentes disputas.
"Combo asesino"
A finales del año pasado, un grupo armado se adentró al vertedero de Guatire. No dudaron en asesinar a dos mujeres de la zona. Al parecer buscaban a un enemigo, esposo de una de las fallecidas, pero como ellas lo defendieron recibieron lo suyo. Las víctimas, Zuleika Carolina Pineda Campos, de 21 años y María Coromoto Campos Ramos, de 43. Ambas recibieron múltiples impactos de bala. El objetivo de los maleantes era Daniel Muñoz, de 26 años. Fue alcanzado por varios proyectiles y, pese a la gravedad de salud que presentó, no falleció. Cerca de cumplirse un año del doble crimen, familiares de las caídas exigen justicia, pues meses antes habían ultimado a otro miembro de la familia, también en el vertedero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario