- El matrimonio y su hija Kirstie, de 15 años, desaparecieron desde que un incendio devastara el pasado martes su mansión.
- La autopsia confirmó que un cadáver corresponde a Jilliam Foster, de 49 años, quien fue tiroteada en la cabeza antes del incendio.
- John Groves, detective: "Aunque esto se considera un asesinato, no tenemos prejuicios sobre las circunstancias que provocaron el suceso".
La autopsia confirmó que un cadáver corresponde a Jilliam Foster, de 49 años, quien fue tiroteada en la cabeza antes del incendio y era la esposa del empresario Christopher Foster, de 50 años, confirmó la Policía, al abrir una investigación por posible asesinato.
El matrimonio y su hija Kirstie, de 15 años, desaparecieron desde que un incendio -supuestamente provocado- devastara el pasado martes su mansión, así como un establo y una cochera adyacentes, en el condado de Shropshire (oeste de Inglaterra).
Aparte del cuerpo de la señora Foster, identificada gracias a su historial dental, las fuerzas del orden encontraron entre los escombros el cadáver de un hombre, aunque aún hacen falta más análisis forenses para saber quién es la segunda víctima.
Asimismo, un rifle, que el millonario poseía legítimamente, se ha descubierto cerca de los cuerpos, así como el cadáver de un perro, también objeto de disparos.
Los restos de otros tres canes y tres caballos han aparecido, igualmente, con marcas de balazos en las edificios anexos a la mansión, toda vez que se han recuperado cartuchos usados e inutilizados en los terrenos de la casa.
"Se necesitan más pruebas para establecer si el rifle encontrado fue el que se usó para el asesinato y para matar a los animales", dijo Gary Higgins, superintendente de la policía de West Mercia, encargada de la seguridad en Shropshire.
Por su parte, el detective superintendente Jon Groves, director de la investigación, afirmó: "Aunque esto se considera ahora un asesinato, no tenemos prejuicios sobre las circunstancias que provocaron el suceso".
Las fuerzas del orden, que han desplegado casi cien efectivos en el lugar del siniestro, no pudieron acceder a los restos de la mansión hasta el viernes, ya que el mal estado del inmueble y el riesgo de desprendimientos desaconsejaba su inspección.
La noche antes del incendio, la familia Foster asistió a la barbacoa de un amigo antes de regresar a la casa, valorada en 1,2 millones de libras (1,5 millones de euros ó 2,2 millones de dólares), y poco más se sabe sobre sus movimientos previos a la tragedia.
Christopher Foster amasó una fortuna con la venta de tecnología para el aislamiento de plataformas petrolíferas.
Según los medios británicos, la empresa de Foster, Ulva Ltd, entró el pasado año en un proceso de liquidación y acumuló deudas de casi un millón de libras (1,25 millones de euros ó 1,83 millones de dólares).

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